martes, 1 de marzo de 2016

Luis Enrique en la Champions League.

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3 eliminatorias jugando el partido de ida fuera de casa y 1 en casa. 4 eliminatorias casi solventadas en ese partido. Ahora quizás no le damos la importancia y apreciamos la dificultad real de lo que está consiguiendo, pero solventar una eliminatoria de Champions en el partido de ida es algo fuera de lo común.

1-2 contra el Manchester City, 1-3 contra el PSG, 3-0 frente al Bayern Munich y 0-2 contra el Arsenal.

Lo del Barça de Luis Enrique en la Champions empieza a tomar tintes casi épicos. Porque sí, conseguir lo que está consiguiendo en las eliminatorias y más aún fuera de casa no es algo normal. Para ponerlo en consideración, el gran Barça de Pep Guardiola en eliminatorias de Champions fuera de casa tan solo logro 3 victorias en 12 partidos. Así que encarrilar en el partido de ida una eliminatoria de este nivel, teniendo en cuenta el nivel de los rivales que le han tocado es algo fuera de lo común.



Luis Enrique ha conseguido hacer de su Barça un equipo que intimida por su delantera, pero sobre todo, un equipo con unos movimientos muy trabajados para compensar que esa delantera no siempre ayude al resto del equipo en transición defensiva y que se compensen esos movimientos hacia zonas interiores de Messi y Neymar con movimientos contrarios de Iniesta o Rakitic (sobre todo el trabajo de éste último, aunque poco valorado, es fundamental).

El año pasado el Barça se enfrentó al campeón de la Premier, al campeón de la Ligue 1, al campeón de la Bundesliga y al campeón del Calcio. 3 campeones se quedaron sin opciones en el partido de ida y el último disputó la final y tuvo sus opciones pero si fuese un partido a ida y vuelta habría quedado sentenciado igualmente (3-1 favorable al Barça).

Pep Guardiola se caracterizaba por tomarse los partidos de ida, sobre todo los que se juegan fuera de casa, con bastante paciencia y cautela, teniendo en cuenta que un empate con goles fuera te da muchas opciones por el valor doble de los goles en campo rival en caso de empate. Por eso su Barça, uno de los mejores equipos de la historia, no daba esa sensación de avasallar al rival en el resultado final como éste Barça de Luis Enrique.

Porque ésta semana pasada hemos visto un partido enorme. Con opciones para ambos equipos, un Arsenal muy competitivo y con opciones de victoria…. Y aún así nos vamos al partido de vuelta con la sensación de que la eliminatoria (en caso de no haber sorpresa mayúscula) está sentenciada. El Bayern Munich el año pasado se vio avasallado en el Camp Nou y el City se fue con posibilidades al partido de vuelta por un error puntual en los últimos minutos de partido.



¿Y esto todo lo ha conseguido el técnico que hace 13 meses estaba en la cuerda floja? ¿Cómo lo ha conseguido?

Algunas voces consideraban que Luis Enrique no era un gran técnico por haberse “bajado los pantalones” tras la polémica derrota en Anoeta con Leo Messi en el banquillo y su posterior falta a un entrenamiento. Consideraron esto porque desde aquel partido dejó de rotar a su gran estrella, además de abrir más la mano con el reglamento de régimen interno del equipo y dar mayor libertad a su delantera en el campo. ¿Esto es realmente fallar como entrenador? ¿O simplemente hizo lo que creía mejor para su equipo? ¿Acaso darse cuenta de que su idea no es la más adecuada para lograr sus objetivos y cambiarla es algo negativo?

Lo único que podemos valorar de forma real son los resultados desde entonces, y estos, son impresionantes: 5 títulos y actualmente un record de 34 partidos consecutivos sin conocer la derrota, incluyendo una vuelta completa de liga…. Impresionantes.
Todo esto lidiando con la sanción de Luis Suárez y la imposibilidad de fichar, teniendo que inventarse nuevas posiciones para algunos jugadores y completando la convocatoria con muchos jugadores del filial en muchas ocasiones.

El año pasado el pase de rosca de Messi y este año sin duda la actuación general de la llamada MSN están siendo lo mejor del Barça de Luis Enrique. En una competición como la Champions, en la que nadie ha logrado repetir triunfo, porque el nivel de los rivales es excepcional, porque una plaga de lesiones a partir de febrero te deja casi sin opciones, porque un mal partido en tu casa te deja solo con la opción de remontar fuera, por el alto nivel de exigencia al jugar entre semana en Champions y en fin de semana la liga local…. Y sobre todo por eso llamado “la magia de la Champions”, que no te permite un solo tropiezo, díganselo al Bayern de Pep o al Madrid de Mourinho.

Una competición en la que Luis Enrique parece moverse como pez en el agua, saliendo a resolver desde el primer partido de cada eliminatoria, pero no saliendo al ataque en plan suicida. Este Barça en Champions sale con una confianza desmesurada, no una confianza que te hace relajarte, si no una confianza en el plan, una confianza en su delantera, una confianza en que aunque las cosas no estén saliendo, ya habrá minutos en las que salgan….

Este último Barça, parece sufrir en algunos partidos, alterna etapas de dominio absoluto y gran inspiración ofensiva, con minutos donde parece más fácil el gol del rival, pero el asume este plan, asume que el también tendrá sus minutos y sus ocasiones y que con la diferencia de nivel entre su delantera y la de los demás equipos acabará ganando. Y así está siendo. Un Barça ultracompetitivo, un Barça al que los ves sufrir contra el Celta en el Camp Nou y que en la segunda parte marca 5 goles, un Barça que sufre para hacerle daño al Arsenal en el Emirates y acaba ganando 0-2…. Éste es el nuevo Barça, un equipo empujado por el nivel de confianza que le da su fútbol, un equipo que sale a los partidos sabiendo que si no pasa nada raro, acabarán sonriendo.



Y todo esto es mérito de Luis Enrique. Un técnico que pasó de estar más fuera del equipo que dentro en Enero de 2015 y de que Messi y Neymar no tuvieran buena relación con él, a ganar el triplete, dos títulos más ésta temporada, llevar 34 partidos sin conocer la derrota, tener una plaza en la final de Copa del Rey y pie y medio en cuartos de final de Champions.


Todo esto se resume en: mantener la confianza en el cuerpo técnico aunque las cosas no estén saliendo como a nosotros nos gustaría. 

1 comentario:

  1. La confianza es un factor clave para cualquier entrenador. En el caso de Luis Enrique, no sólo tiene un cuerpo técnico bastante completo (cuenta incluso con un psicólogo) sino que además, por detrás tiene un club que le deja trabajar y le permite el "lujo" de poder equivocarse. A veces es bueno reflejarse en quienes dan con la herramienta adecuada. Si os interesa conocer un poco más sobre la importancia de tener un psicólogo deportivo dentro del cuerpo técnico, no dejéis de leer el siguiente artículo:

    http://www.upadpsicologiacoaching.com/5-razones-por-las-que-deberias-tener-un-psicologo-en-tu-cuerpo-tecnico/

    ¡Enhorabuena por el post! ¡Saludos!

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