miércoles, 2 de septiembre de 2015

Manías y supersticiones, ¿Buenas o malas?

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Las manías o supersticiones. ¿Qué deportista no tiene alguna manía o superstición? Incluso podríamos decir que una de los aspectos más necesarios para el mayor rendimiento deportivo como son las rutinas podrían entrar en este campo.



Algunos deportistas famosos con manías de este tipo pueden ser Casillas, que recorta las camisetas, que siempre usa calentadores y que cuando su equipo marca un gol, salta para tocar con su mano izquierda el larguero; Cristiano, que siempre usa manga larga cuando juega con su selección; Messi siempre entra el último al campo…. Las manías están presentes en el deporte y nos las encontramos en sus versiones más variopintas.

Rafa Nadal es el ejemplo más claro de deportista con manías: no pisa las líneas, come siempre plátano, alinea sus botellas, bebe un sorbito de cada una, deja la raqueta siempre sobre la toalla y tiene un ritual completo para los saques: limpia las líneas de saque, se sacude las suelas de las zapatillas con un golpe de su raqueta, observa fijamente las tres bolas que tiene en sus manos y descarta una de ellas. Ya preparado para el saque comienza el espectáculo: calzoncillo en su sitio, toque en hombro izquierdo, derecho, se toca la nariz, se ajusta el pelo en su oreja izquierda, de nuevo la nariz, y por último toquecito en la oreja derecha. Y en ese momento realiza el saque. ¿Complicado verdad?



Pero hay muchísimos más ejemplos: Michael Jordan siempre llevaba los pantalones o calzoncillos de la Universidad de Carolina del Norte cuando jugaba por debajo de los de su equipo; Serena Williams no cambia de calcetines durante todo un torneo o Tiger Woods siempre elige el rojo en sus finales para mostrar agresividad. Si fuéramos preguntando uno a uno a cada deportista, seguro que algo encontramos, aunque no estemos hablando de grandes estrellas. Y es que las personas asociamos objetos, actos… a consecuencias; en este caso: éxitos o fracasos.

¿Levantarme siempre a las 10 en día de partido y desayunar algo concreto es una rutina que desarrollo porque creo que es lo mejor para mi organismo o ahora la sigo porque simplemente así me ha ido bien otras veces?

¿Cuando algo así se convierte en una superstición?

Esto ocurre cuando un día nos olvidamos nuestro calzoncillo favorito, o cuando saltamos al campo con el pie derecho en lugar del izquierdo, o si nos olvidamos de besar la cadena que llevamos al salir a correr…. Si eso pasa y para nosotros es un trauma en el sentido de pensar que ya no podemos ganar, que ya no es lo mismo y que impide que pensemos en lo que tenemos que hacer. Si ese es el caso, entonces sí que sería una superstición y por tanto interfiere en el rendimiento deportivo.



¿Qué podemos hacer en ese caso?

El deportista suele recordar cuando no ha podido llevar a cabo su rutina habitual y ha fallado o la competición no le ha ido tan bien como esperaba, y por tanto asocia el hecho de olvidarse su calzoncillo con el haber fallado.
Pero muchas veces el deportista se ha olvidado su calzoncillo y aún así lo ha hecho bien, aunque su cerebro no quiere recordarlo. Una manera de ellos sería recordarle anteriores competiciones en las que se le haya olvidado ese calzoncillo y ver si le ha ido bien o mal.
Esto sería tan sólo una manera muy sencilla de hacer que el deportista se dé cuenta de que ese pensamiento es absurdo.
Está bien que sientas mayor confianza cuando llevas tu calzoncillo favorito, porque es una rutina que tú mismo tienes, pero tienes que saber que sin un día no puedes llevarla a cabo por cualquier motivo, eso no quiere decir que ese día no puedas competir igualmente…. ¡Igual hasta descubres que compites mejor sin ese calzoncillo y desarrollas una nueva rutina!

Continuamente nos preguntamos el porqué de las cosas, buscamos explicación a las consecuencias de nuestros actos: ¿por qué gané este partido?, ¿cómo fallé en esta competición tan fácil? Y de repente la bombilla se enciende, y algo en mi cabeza me dice: “ay, claro… ¡no me puse las zapatillas de siempre, esas con las que gané esa final tan importante!”. Y se establece la conexión.
Muchos deportistas usan estos rituales para fomentar la concentración, y de hecho es una de las medidas que podemos trabajar en psicología deportiva para potenciar esa capacidad. Sin embargo, aquello que elijamos debe ser algo siempre controlable por nosotros y perdurable en el tiempo, pues si no podemos llevar a cabo el ritual, podemos favorecer la aparición de la ansiedad y anticipar el fracaso o la mala suerte que vamos a tener. Dicen de Cristiano que en 2010 adoraba tanto sus botas de la suerte, que Nike temía el momento en el que tuviera que cambiarlas para promocionar otras nuevas. No podemos convertir el ritual en un potencial factor ansiógeno.

Si utilizas manías en la realización de tu actividad, siempre y cuando te ayuden a estar metido y no las conviertas en una atribución de tu capacidad, ¡adelante con ellas! Si ves que estas más pendiente de mil gestos que de recordar cuán capaz eres, quizás sea el momento de revisar tus creencias a cerca de la buena y la mala suerte. 


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