¡Hola a tod@s! La entrada de hoy va a hacer referencia a las
autoverbalizaciones,
el diálogo interno o las palabras clave. Es un tema muy interesante ya
que puede realizarse en cualquier deporte, el esfuerzo que tiene que poner el
deportista es apenas inexistente, tan sólo aprender que puede decirse a sí
mismo y que no debe decirse, y como cualquier otra habilidad, practicarla en
los entrenamientos antes de utilizarla en competición real. Es una habilidad
muy útil tanto en problemas de
concentración, autocontrol, darse mayor confianza…
Al igual que en otros momentos de la vida, el deportista
mantiene un diálogo interno durante el entrenamiento y también en el momento de
la competición. Este diálogo, lo que el deportista se dice a sí mismo con
palabras internas, puede ser negativo o positivo. ¿Se puede utilizar el diálogo
interno como una verdadera intervención destinada a mejorar el rendimiento?
El diálogo interno positivo puede diseñarse para ser
utilizado en lograr una mejora en el rendimiento deportivo. Nos encontramos
frente a una herramienta sencilla y que puede practicarse por todos los deportistas,
profesionales o no, que nos permite diseñar una estrategia de afrontamiento
positivo en el momento en que el deportista debe superar algunos
obstáculos que no tienen que ver en forma directa e inminente con la situación
de juego.
El objetivo, cuando diseñamos estas herramientas, es
permitirle al jugador superar sus propias ansiedades, aumentar la autoconfianza
y mejorar su propia técnica. El diálogo interno es un hecho psicológico
absolutamente particular de cada jugador, e incluso muy raramente el jugador o
jugadora lo comparta con otras personas. Incluso, hay casos donde el propio
diálogo interno le pasa desapercibido al jugador o lo olvida al salir de la partido
o campo. Pero muchas veces es necesario ponernos a trabajar con este diálogo
propio y particular, ya que si se trata de frases negativas que el jugador se
dice constantemente , puede profundizar el bajo rendimiento, desmotivarlo y
aumentar la ansiedad.
La definición de diálogo interno es: "el diálogo personal manifiesto o
no, en el que el deportista interpreta los sentimientos, percepciones y
convicciones y se proporciona a sí mismo instrucciones y reafirmaciones".
Cuando los psicólogos trabajamos con el diálogo interno de un jugador indagamos
factores para definir el dónde, cómo, cuándo y por qué de dicho diálogo.
Ussain Bolt suele tener un ritual bastante especial antes de comenzar sus carreras.
Este ritual y su manera de comportarse le permiten mantener la confianza en sí mismo,
además de ser una forma sencilla de evadir la presión que conlleva una carrera de ese nivel.
Lo más importante, más allá de las investigaciones y las
teorías al respecto, es que el diálogo interno es una técnica efectiva para
controlar los pensamientos e influir en las sensaciones del jugador o deportista.
La selección que se realice de las palabras a
utilizar debe ser muy cuidadosamente preparada entre el jugador y el psicólogo,
dado que cada palabra puede ser un
disparador positivo, pero también negativo. Eso requiere de un conocimiento
profundo del jugador, para poder realizar una selección de frases que tengan un
efecto verdaderamente positivos. Cuando el diálogo interno se utiliza como
una herramienta, no debe ser fruto de una mera improvisación.
a) Diálogo positivo.
Hablarse a sí mismo durante el entrenamiento colabora no
sólo con la continua mejora de los aspectos técnicos si no que permite
concentrar la atención en aquellos aspectos que creamos importantes: mejorar
nuestros desmarques sin balón, estar atentos a los bloqueos, hacer el repliegue
de forma más rápida y cayendo a banda….
· En algunos deportes se da con mayor facilidad
porque el deportista se encuentra aislado de la distracción externa y por tanto
puede enfocar sus pensamientos a la corrección
de un aspecto técnico concreto como: "Colocar el pie derecho en la
línea blanca y ejecutar 3 saltos haciendo el último siempre con el pie derecho.
Concéntrate en la línea blanca y en las zancadas."
· Mantener
la atención en las acciones que realizamos y no tanto en el resultado de éstas ya que el resultado a veces es
difícilmente controlable porque no sólo depende de ti. Concentrarte en tus
desmarques, en el trabajo sin balón, dar apoyos constantes a tus compañeros,
ser el primero en realizar la presión cuando del rival pasa la mitad del campo…
· Lo más habitual es usarlo como mejora del estado anímico. ¿Quién no se
ha dicho alguna vez en una carrera "vamos solo falta un poco más",
"aguanta que falta poco para la meta"…?
Éstas frases son disparadores que ayudar a
dirigir nuestro potencial para lograr un rendimiento óptimo.
· Se utilizan también como reforzadores de autoconfianza. Creer en uno mismo nos permite
explotar a fondo nuestras habilidades (siempre y cuando el reto que nos estemos
marcando esté dentro de nuestras posibilidades).
La autoconfianza se refuerza con
pensamientos o expresiones como "Las cuestas es lo que mejor se me da,
aquí voy a recortar ventaja",
"soy el mejor del equipo lanzando penaltys, he tirado cientos de
ellos en mi vida y voy a marcar", "ayer he tirado mas de 50 tiros
libres y he acertado un 90%, voy a encestar".
En este vídeo podemos ver a la atleta de salto con pértiga Yelena Isinbayeva hablando consigo misma antes del intento de batir su propio record del mundo. Es posible que en ese momento se esté diciendo cosas como mantener la concentración en el número de zancadas, en donde va a poner la pértiga, en hacer bien el giro en el aire.... O simplemente puede ser que esté hablando consigo misma recordándose lo mucho que ha estado entrenando y todo el sufrimiento que ha pasado para llegar hasta ese momento.
b) Diálogo negativo.
Muchas
veces hemos visto a un tenista romper la raqueta, a un futbolista golpear el
balón dentro de su portería al encajar un gol… Son mecanismos de defensa ante
la angustia percibida por no ser capaces de resolver la situación.
Esos
gestos, diálogo negativo… los perjudican siempre y cuando no sean capaces de
canalizar esa frustración hacia la mejora o hacia revertir la situación.
Es
muy habitual que el deportista en el momento de competir no se dé cuenta de qué
cosas puede controlar y cuáles no. Por ejemplo en un partido de fútbol no
podemos controlar las decisiones del árbitro o la actuación del portero rival,
en el ciclismo no podemos controlar el clima o el estado de la carretera…
En
cambio hay otros aspectos que si podemos controlar como el no darse por
vencido, la voluntad, la perseverancia…. y debemos encauzar el pensamiento
negativo hacia estas actitudes mediante el diálogo positivo.
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