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miércoles, 29 de junio de 2016


El 27 de Junio de 2016 será recordado no como el día en que Argentina perdió la final de la Copa América Centenario contra Chile. No. Será recordado como el día en que Leo Messi falló un penalti en la tanda que le podía dar el título a Argentina. Será recordado por sus lágrimas posteriores. Pero sobre todo, será recordado por su posterior renuncia a seguir en la selección argentina.

"Para mí se terminó la selección. Ya lo intenté mucho, me duele no ser campeón con Argentina y me voy sin lograrlo. Son cuatro finales las que me tocó perder, tres seguidas. La verdad que es una lástima, pero tiene que ser así.”



Con éstas palabras se terminó (al menos de momento) el periplo de Leo Messi por la selección argentina. Y por primera vez Argentina pudo ver en el rostro de su estrella esos sentimientos que tanto decían que le faltaba. Por primera vez Argentina pudo ver llorar, sufrir y sobre todo, la soledad de Leo Messi. ¿Por qué se siente sólo? ¿Por qué se va?
‘La Roja’ chilena no sólo se hizo con el título, sino que volvió a poner frente al espejo a una selección albiceleste que de nuevo quedó al amparo de Leo Messi. Por tercera final consecutiva, Argentina no tuvo de quien tirar más allá de su estrella, y fue Chile, quién si no, quien así lo certificó.

Messi siente que a él se le exige más que a los demás. Siente que debe ganar un Mundial o una Copa América para ser digno de llevar ese 10 en la camiseta que antes que él portó “el pelusa”. Jugar a fútbol bajo ese nivel de exigencia (el más alto que te puedes poner) es algo casi insoportable. Sólo la victoria te vale, y ni siquiera eso te dejaría satisfecho, ya que era lo único esperable: solo valía ese resultado, era lo esperado.

En el Barcelona, a pesar de su condición de líder del equipo, reparte más esa responsabilidad al contar con jugadores como Luis Suárez, Neymar, Iniesta, Piqué…. En cambio en Argentina, nadie duda que Leo Messi es el crack absoluto a pesar de contar con jugadores como Higuaín, Agüero, Mascherano, Di María…. Argentina es un país que vive y muere por el fútbol, un país pasional en donde cuando su equipo gana es el mejor equipo del mundo y cuando su equipo pierde no vale para nada y hay que echarlos a todos.
Messi jugó una final apoteósica, un partido intocable, de una personalidad y arrojo que casi emocionan. Cogió cada balón a 50 metros y decidió que sería el último de su vida. Con mucho, el mejor partido de las tres finales... y a Argentina no le bastó. ¿Por qué? Pues porque nada de lo que le rodea, en estas circunstancias, es capaz de aportar algo que realmente le sirva a esa Selección no ya para ganar, sino para ser mejor. Argentina volvió a jugar lejos de portería, volvió a tener menos posesión que Alemania y las dos veces de Chile. Argentina no tiene capacidad de plantarse en una final y mandar. A Mascherano, Biglia, Rojo, Mercado, Di María, etc les falta calidad, jerarquía y en algunos casos, ambas cosas. Repito, siempre en el contexto de Argentina. Un contexto salvaje que además es tremendamente peculiar.



Las palabras de Maradona días antes no creo que hayan ayudado en ésta situación. Sentirse “despreciado” por un jugador al que admiras como todo argentino no tiene que ayudar en esta situación. Se siente sólo: sólo porque la AFA es un desastre organizativo, sólo porque la prensa argentina le culpabiliza de todo lo que le ocurre al equipo además de exigirle ser mejor que Maradona, sólo porque la afición necesita un título y sólo le vale ganar torneo tras torneo…. Y sólo porque no encuentra un compañero sobre el que repartir parte de esa pesada carga. Porque no nos engañemos, Argentina tiene muchos nombres pero pocos jugadores de auténtica élite: contamos a Di María, Mascherano y poco más. 

Pero, sobre todo, lo que siente Messi, es culpa. Sí, culpa. Culpa por no haberle dado a Argentina aquello que más desea que es un título. Messi se hace cargo, se ve responsable de no poder hacer feliz a su país. Siempre quiso jugar para Argentina pero no le puede dar una alegría. Se culpa de esas 3 finales en las que no ha podido corresponder a su país ganando un título que no ganan desde 1993. Pudimos verlo al acabar la final con Chile: un Messi inconsolable, llorando con la mirada perdida, con ese sentimiento de oportunidad perdida. Y van 3.

Y Leo Messi lloró, y Argentina comprendió que estos años con un % de victorias superior al 90% había sido una fantasía: siempre han criticado a Messi pero en el fondo sabían que sin el ésta fantasía no se habría hecho realidad y ahora se dan cuenta del daño realizado en el corazón de Leo.



Messi debería plantearse su decisión por un tiempo y sobre todo, si volviese a jugar con la selección, replantearse su manera de enfocarla: nadie puede jugar y ganar con una mochila tan pesada a la espalda. Simplemente, disfrutar jugando, igual que disfruta en su querida Barcelona. Sonreír. Sonreír celebrando un gol y no celebrarlo con rabia de toda la tensión acumulada.


Y si finalmente Messi no vuelve a la selección, nos daremos cuenta de que, en ocasiones, hasta el mayor héroe que ha existido jamás también muere. Y es que, si recordamos, Superman también acabó cayendo a manos de Doomsday. Leo Messi, el kryptoniano del Camp Nou.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Los deportes electrónicos o eSports son el nombre usado para designar las competiciones de videojuegos, con un símil hacia el resto de deportes. Los jugadores profesionales compiten entre ellos en videojuegos asociados con deportes electrónicos de estrategia en tiempo real, lucha, disparos en primera persona y Multiplayer online battle arena. Torneos mundiales de League of Legends, Dota 2, Counter strike y FIFA, entre otros, son realizados anualmente y se retransmiten en estadios , mediante Internet , al finalizar recompensan a sus integrantes con premios y grandes cantidades de dinero. Es importante aclarar que lo que define al e-sports no es el juego que se juega, sino el hecho de jugar videojuegos de forma competitiva semi o profesionalmente dentro de una comunidad masiva, con patrocinadores, equipos, organización general y organización constante de torneos oficiales o semi oficiales.

Como rol dentro de un equipo, el psicólogo deportivo es la persona encargada de evaluar la situación anímica, procesos cognitivos y conductas de los jugadores, analizar cómo funcionan, en qué puntos se puede mejorar, y trabajar con ellos para conseguir esa mejora. Es en gran parte responsable del ambiente, de que la comunicación sea adecuada y de atender a las necesidades individuales para que se encuentren en la mejor situación posible y puedan rendir al máximo nivel.



En los e-Sports la parte física se reduce al mínimo, ya que no hay carga de trabajo físico durante las partidas, en cambio todo el trabajo se hace desde la mente, por tanto, creo que en este tipo de deportes el papel del psicólogo deportivo es si cabe más importante que en otros deportes donde hay una mayor carga de trabajo físico ya que se trabaja la actitud, la coordinación, la atención, la capacidad de adaptación… y casi todo entra en el ámbito de lo que se puede trabajar a través de la psicología.

Los jugadores al final son personas, y lo que caracteriza a las personas es su alta emocionalidad: tener buen o mal día, impulsos, arranques emocionales, dejarse guiar por corazonadas…. Por tanto, tener en el equipo una persona que sea capaz de cuidar y mantener estables estos aspectos, además de fomentar una buena relación y comunicación entre los miembros del equipo (aspecto clave y fundamental) puede marcar la diferencia en las partidas y ayudar al equipo a ser más regular a lo largo del tiempo. Al final el psicólogo no hace que un jugador que tiene su techo en un 7, sea capaz de subir ese techo hasta un 10, su función va a ser mantenerlo siempre regular en ese 7, en lugar de ir fluctuando de 4 a 7 entre las diversas partidas.



Los factores externos es otro de los aspectos con los que deben lidiar los jugadores. Rendir a buen nivel cuando hay tantos factores minando los recursos de una persona no es fácil. La importancia del encuentro, la presencia del público, las expectativas de los cientos de miles de espectadores o las posibles críticas ante una mala partida pueden provocar un estado de nerviosismo y estrés excesivo que repercuta en su actuación.

El estrés en sí mismo no es malo. Al fin y al cabo, el estrés tan sólo es una respuesta adaptativa que ha desarrollado el ser humano como un impulso de supervivencia. Si un león entrase ahora en la habitación en la que estamos, una respuesta de estrés sería escapar por la ventana o correr hacia otra salida, por tanto, es una respuesta que busca la supervivencia del individuo y no es una respuesta negativa. Otra cosa es cuando el sujeto no sabe interpretar la situación y sufre estrés ante situaciones que no requieren de su presencia, o situaciones que requieren un nivel de actividad más bajo. El nivel de activación óptimo es fundamental para competir bien en cualquier deporte, ya que no se puede competir bien estando sobreactivado o demasiado relajado ante un evento que requiere lo contrario.

Encontrar ese punto intermedio es sumamente difícil, incluso para un psicólogo deportivo, y más en situaciones con tantas variables implicadas como puede ser una eliminatoria de Playoffs. Una de las funciones del psicólogo consiste precisamente en identificar el perfil al que se ajusta cada jugador, a través de sobretodo la observación y el conocimiento del jugador, para desarrollar técnicas que le permitan no perder el control en situaciones de presión.

Como ha podido comprobarse, la psicología juega un papel crucial en el panorama competitivo de un deporte electrónico como el que nos ocupa. Desde la administración de la presión a la gestión de las emociones, pasando por la asimilación de las críticas, existen multitud de ámbitos en los que la psicología puede mejorar el rendimiento de un equipo profesional.



¿Cómo trabajaría?

A través de la comunicación muy probablemente y de los lazos y relaciones entre los jugadores del equipo, potenciando las habilidades de comunicación se potencian muchas otras áreas como son la motivación y el juego en equipo. Al final un equipo que se conoce y se lleva bien más allá de las competiciones está demostrado que va a rendir mucho mejor dentro de ellas.
Otros aspectos importantes a trabajar serían técnicas de control del nivel de la activación, ya sea para mantenerse más relajado con técnicas como la respiración abdominal, la relajación progresiva…. o mantenerse más activo buscando tareas que aumenten el nivel de activación, en función siempre de la personalidad de cada jugador.

Aspectos como la realización de tareas imaginadas como la visualización sería otro de los puntos fundamentales en mi forma de trabajar ya que permitiría al sujeto ensayar de forma previa la partida, permitiéndole prepararse para diferentes situaciones y una vez que sucedan en la realidad mantener la concentración y la confianza en lo que tiene que hacer.
Algunas otras tareas que se podrían realizar serían la inclusión de palabras clave para mantener la concentración en algunos aspectos importantes o para no dejarnos llevar por la situación, establecimiento de objetivos o de rutinas previas a la competición…

Conclusión.

Creo que la labor del psicólogo deportivo puede ser muy útil en un equipo de e-Sports, al menos tanto como en cualquier otro equipo de cualquier deporte, ya que de lo que se trata es de incrementar el rendimiento pero sobre todo de regularlo para que se mantenga en niveles óptimos el mayor tiempo posible, evitar los picos de rendimiento (5-9-6-9-5-5-10) y favorecer la aparición de una línea de rendimiento más estable ( 8-7-8-8-9-8-9).


Además es una labor que se puede realizar tanto de forma presencial como por otras vías, como podrían ser sesiones vía Skype, llamadas telefónicas para controlar la evolución del jugador, visionado de partidas en directo para comprobar su rendimiento y realizar a posteriori valoraciones conjuntas…

viernes, 19 de febrero de 2016


El rendimiento grupal.

Los psicólogos deportivos y los entrenadores saben que el rendimiento de los atletas es diferente en los entrenamientos que en la competición. El efecto de la presencia de una multitud que anima a los atletas o a uno de los equipos ha sido ampliamente documentado desde las investigaciones sobre la facilitación social y sobre territorialidad. En deportes de equipo sucede que los equipos tienen más posibilidades de ganar cuando juegan en casa; la estrategia de defensa o ataque y el sistema de juego pueden estar en función de esta circunstancia.

Pero el rendimiento deportivo no depende tan sólo del efecto de la presencia de un público u otros atletas, sino que también depende de la interacción coordinada de éstos. Hay deportes en equipo donde la coordinación de los atletas es muy reducida (como en las carreras de relevo 4x100 ó 4x400), mientras hay otros en los que la coordinación es una pieza clave en el rendimiento de los equipos (como, por ejemplo, en baloncesto). Es por todos conocido que un grupo constituido por los mejores deportistas no forma necesariamente el mejor equipo. Como también es de sobra conocido que el rendimiento de un equipo no depende tan sólo de las cualidades y habilidades de cada uno de sus jugadores, sino también de la coordinación de sus miembros en una tarea (la práctica del deporte) en equipo. Hay toda una serie de parámetros que deben ser tenidos en cuenta por los que las características del rendimiento grupal modifican sustancialmente el rendimiento individual.



El modelo teórico más influyente que ha tratado de dilucidar los efectos obtenidos en el rendimiento de los grupos interactivos ha sido el de Steiner. Según Steiner, el rendimiento y la productividad grupal dependen de tres clases de variables:

a) Las demandas de la tarea serían los requisitos o exigencias impuestas al grupo por la tarea misma o por las reglas con las cuales debe realizarse la tarea.
b) Los recursos humanos incluyen todas las aptitudes, conocimientos, capacidades, habilidades o herramientas relevantes que poseen los individuos que utilizan para resolver la tarea. Las demandas de la tarea determinan el tipo y la cantidad de recursos que han de ser utilizados. Si se consideran en conjunto, las demandas de la tarea y los recursos del grupo determinan el nivel máximo de productividad que puede alcanzar el grupo (el denominado rendimiento potencial).
c) Las variables de proceso se refieren a las acciones y a los pasos emprendidos por el grupo cuando se enfrenta con una tarea. El proceso no abarcaría sólo las acciones directamente relevantes para la tarea, sino también todas las acciones intra e interpersonales utilizadas para la consecución de la meta, así como aquellas acciones improductivas provocadas por la frustración, las motivaciones competitivas o los malentendidos. 

El modelo de Steiner ha sido considerado como un modelo del déficit grupal, ya que los procesos de grupo nunca podrían aumentar el rendimiento o productividad potencial, tan sólo podrían aumentar o disminuir la diferencia entre el rendimiento real y el rendimiento potencial. Recuérdese que la relación que establecía Steiner entre rendimiento real, rendimiento potencial y pérdidas del proceso era:

·         Rendimiento real = rendimiento potencial – pérdidas de proceso.



El rendimiento potencial, en el deporte, haría referencia, por tanto, a la mejor ejecución posible de un equipo deportivo, teniendo en cuenta la capacidad, los conocimientos y las destrezas físicas y mentales de cada jugador, así como las exigencias del cometido. Según el modelo de Steiner, la capacidad individual de cada jugador constituiría probablemente el recurso más importante de los equipos deportivos. El rendimiento real se aproximaría al rendimiento potencial cuando un equipo utilizara con la máxima eficacia sus recursos disposicionales para satisfacer las demandas de la tarea.

El rendimiento potencial de un grupo es casi siempre muy superior al rendimiento real debido a los procesos grupales defectuosos. Pero, ¿cuáles son los procesos que tienen lugar en los grupos que deteriora el rendimiento grupal? Las investigaciones sobre el rendimiento grupal han detectado dos tipos de pérdidas debidas a procesos de grupo:

a) Pérdidas de motivación: que tienen lugar cuando los miembros del equipo no hacen un esfuerzo del 100%, dando lugar a lo que se ha denominado holgazanería social (Latané, Williams y Harkins, 1979).

b) Pérdidas de coordinación: que tienen lugar cuando no hay un acoplamiento entre los campaneros del equipo o se usan estrategias ineficaces.

Holgazanería social

Ingham, Levinger, Graves y Peckman (1974) citaron un estudio realizado por Ringelmann, en el que se demostraba, en una tarea de tirar de la cuerda (véase Tabla I) que, a medida que aumentaba el número de miembros del grupo, la aportación individual era menor, aunque en conjunto el rendimiento del grupo era superior. Ingham y cols. (1974) replicaron el efecto Ringelmann y comprobaron que el efecto se debía principalmente a la pérdida de motivación de los individuos, más que a la pérdida de coordinación.

La holgazanería social, entendida como la reducción del esfuerzo individual en grupo, tiene lugar en todos los tipos de grupos, por lo que en los grupos deportivos no es ninguna excepción. Existen una serie de factores que contribuyen al surgimiento de la holgazanería social en los grupos:

a) Estrategia de reparto: este tipo de estrategia consiste en que los individuos están motivados en trabajar duro, pero tal esfuerzo lo reservan para el trabajo individual no grupal, ya que de esta forma es más beneficioso para ellos.
b) Estrategia minimizadora: los miembros de forma individual están motivados en hacer tan poco esfuerzo como el que sea posible en grupo, ya que pueden difuminar su responsabilidad en la menor ejecución y rendimiento grupal.
c) El efecto del “gorrón”: los individuos disminuyen su rendimiento porque piensan que no son indispensables.
d) El efecto “primo”: los individuos disminuyen su rendimiento porque no quieren que un gorrón se aproveche de ellos.



La disminución a la aportación global ocurre con más probabilidad cuando los miembros del grupo perciben que sus contribuciones no son ni identificables ni indispensables, y cuando piensan que su contribución es desproporcionada en relación con la que efectúan otros miembros del grupo. Cualquier grupo social debe tratar el problema de la holgazanería social y buscar soluciones para reducirlas al máximo. Cuando los miembros del grupo estiman que sus ejecuciones individuales son identificables y conocidas por los demás, la holgazanería social se reduce al máximo porque los miembros del grupo abandonan la sensación de anonimato. Por todo ello, en el ámbito deportivo, los entrenadores y preparadores físicos deben controlar de forma constante los esfuerzos individuales de los integrantes del equipo y deben proporcionar un feedback adecuado, tanto en el entrenamiento como en las competiciones. Las grabaciones en vídeo y los registros de observación son buenos procedimientos para identificar la aportación de cada deportista en su equipo.

La influencia del tamaño del grupo en el rendimiento y clima del equipo.

A los psicólogos sociales les ha interesado desde hace décadas la influencia del tamaño del grupo. A priori no se puede establecer un número ideal para conseguir un óptimo funcionamiento del grupo. Un grupo de 5 ó 6 individuos es suficientemente numeroso para estimular la implicación de sus miembros y lo suficientemente pequeño para facilitar la participación. Si el grupo es más numeroso, se dificulta su organización y su coordinación. En las competiciones deportivas por equipos, el número de jugadores de cada equipo está previamente establecido por las reglas del juego. Ahora bien, el número de jugadores que integran un equipo puede variar enormemente en función del deporte. Es indiscutible que al aumentar el tamaño del equipo aumenta su productividad potencial, al aumentar la cantidad de recursos disponibles. Pero para un entrenador el aumento del tamaño del equipo dificulta la coordinación de los entrenamientos y la dedicación individualizada a cada uno de los jugadores. Además, los miembros de equipo se desmotivan. Al aumentar el tamaño del grupo se reduce la participación de cada uno de sus miembros y se reduce el sentimiento de responsabilidad.
De aquí que muchos entrenadores de equipos que requieren la participación de gran número de miembros (fútbol, por ejemplo), prefieran manejar plantillas cortas y polivalentes para evitar la desmotivación y el efecto de la holgazanería social.

Pérdidas de coordinación.


En muchos tipos de deportes es muy importante la coordinación entre los miembros del equipo. Piénsese en la coordinación de los jugadores de tenis cuando juegan un partido de dobles, o en la sincronización de los jugadores de baloncesto. En estos tipos de deportes se necesita que los atletas conozcan bien sus funciones y la del resto de sus compañeros. Los entrenadores de estos tipos de deportes que exigen una elevada coordinación y cooperación dedican mucho tiempo y esfuerzo en conseguir que sus jugadores entiendan y asimilen su sistema de juego. Por el contrario, un entrenador de natación dedica su tiempo en que sus pupilos aprendan las técnicas individuales de natación. A medida que el deporte requiera un mayor nivel de coordinación, se hace más necesaria esta cualidad en los atletas, aumentando la importancia de los procesos de grupo y disminuyendo un tanto la importancia de la capacidad individual de cada uno de ellos. En equipos de dos personas (p. ej., una pareja de tenis) se ha comprobado que su rendimiento en superior cuando poseen aptitudes a un nivel semejante. Cuando se empareja a un jugador de un nivel muy alto con otro de nivel inferior, puede suceder que el jugador más apto intentara hacer más de lo preciso, por encima de su capacidad y acabara cometiendo más errores. Como señalan Weinberg y Gould (1996), las buenas parejas de tenis suelen ser no los mejores jugadores individuales, sino jugadores muy buenos que se acoplan y coordinan muy bien.

miércoles, 4 de noviembre de 2015

La explosión de este jugador esta temporada está siendo muy resaltable. Ha pasado de ser un jugador de reserva a ser un jugador considerado titular tanto como interior (su posición natural) como de.... ¡Lateral derecho!

Vamos a empezar por el principio. Sergi Roberto es un jugador que sube al primer equipo del Barcelona como un interior "box to box", un jugador que abarca muchísimo recorrido en el campo pero con el llamado "gen azulgrana" caracterizado por el buen trato de balón. Después de destacadas actuaciones en el filial, Guardiola lo sube al primer equipo donde le va dando minutos en encuentros de mayor exigencia. Desde entonces han pasado 5 temporadas tanto con Pep (2 años), Tito y Roura (1 año), Tata Martino (1 año) y Luis Enrique (1 año más el actual) y hasta ahora su rol había sido siempre el mismo: jugador de refresco en partidos de menor exigencia.
Se podría decir incluso que en estos años no habíamos visto rastro alguno de ese jugador que brilló en el filial, hasta que el año pasado en Ipurúa y como mediocentro realizo un partido muy destacable.
Inteligente como es en el campo, todos los que le conocen le han aconsejado que se soltara y fuese más descarado. Él siempre contestó que sin continuidad, eso era imposible, que uno juega con miedo a fallar y acabar cedido o traspasado en un club devorador de jugadores sin nombre. 

Internacional en todas las categorías inferiores de la selección, ya se hablaba de él como lo que es ahora, un interior con recorrido, incansable físicamente, con presencia en las dos áreas, tanto por sus ayudas defensivas como por sus llegadas a la portería contraria. Luis Enrique creía en él en el filial y le dio continuidad como amante de ese estilo que sigue defendiendo ahora como técnico del primer equipo: control, sí; pero sin obsesionarse. Sin embargo, Sergi Roberto no tenía la pausa en su juego que abanderaban Xavi e Iniesta, dos jugadores que por jerarquía y calidad eran insustituibles.
Este año en cambio sus presencias (debido a las lesiones primero de Alves, y luego de Rafinha y Messi, sumadas a las bajas de Pedro y Xavi, además de la imposibilidad de inscribir a Arda Turan y Aleix Vidal) están siendo muy destacables. Ya en el lateral derecho, se está caracterizando por una gran capacidad para subir y bajar la banda y sobre todo un gran timing para elegir cuando subir y cuando no. No solo esto, si no que se está prodigando en asistencias desde esta posición, colocando buenos centros.



Pero esta no es la gran sorpresa. La sorpresa es que cuando ha jugado como interior, posición en la que en el pasado no había destacado, ha hecho grandes partidos como en Sevilla, contra el Bayer o este mismo fin de semana en Getafe donde repartió dos asistencias desde esta posición. Se le ve suelto, se le ve con la confianza que le faltaba para desarrollar su fútbol y hacer algo más que las cosas sencillas.

¿A que puede ser debido todo esto? Luis Enrique lo conoce bien de su etapa en el filial blaugrana y le pidió este verano que no se marchase a la Premier, que se quedase porque iba a tener minutos e iba a entrar en la rotación. No solo esto, se dice que fuera del futbol ha conseguido una gran estabilidad en su vida con su pareja, algo que parece una nimiedad pero es fundamental. Tener estabilidad de pareja, además de familiar y con los amigos favorece el rendimiento deportivo porque nos libra de preocupaciones y genera una coraza difícil de penetrar para las criticas, además de aumentar su confianza.

Se podría pensar que la lesión que sufrió hace dos semanas podría cortar ese estado de confianza máxima en sí mismo, pero no ha sido así para suerte del propio jugador y del club blaugrana. Podríamos decir que Sergi Roberto ha entrado en estado de flow. Está disfrutando del fçutbol como posiblemente nunca en su carrera, los aspectos externos le están favoreciendo y lo está refrendando con algo que no es subjetivo como son los números: 1 gol vital ante el Bayer cuando el equipo caía derrotado en casa y 3 asistencias en liga en 11 partidos.

El año pasado en 15 partidos jugados en Liga y Champions no contribuyo directamente en ningún gol del equipo. Esto no se puede tomar como referencia absoluta pero habla del nivel de confianza que ha adquirido este año el jugador: aparece más en zonas de peligro y dando el gesto definitivo a la jugada.
Un equipo de carreras y espacios es justo lo que pide Sergi Roberto en su vuelta a la posición de interior. Frente al Leverkusen gozamos de sus primeros minutos relevantes en su ubicación natural. 



Sergi ha sufrido siempre teniendo que jugar en pocos metros, recibiendo al pie, pero si el Barça abre los partidos y los enloquece, el de Reus rendirá, porque está que se sale. Ha recibido el empujón de confianza desde el lateral, pero ahora desde la posición de interior no solo explota su capacidad de recorrido sino que es capaz de defender del papel de socio principal de la delantera, conductor de contras, asistente genial e incluso sumar minutos jugando como extremo diestro.


Ahora mismo no le importa el caso que le toque enfrentar, es victoria asegurada. 

martes, 6 de octubre de 2015


Hoy vamos a hablar del miedo, miedo ya no sólo en el deporte si no en la vida en general. Aunque los ejemplos tengan relación con el deporte, se puede aplicar a cualquier situación de nuestra vida en la que nos invada el miedo y creamos que tenemos poco que ganar y mucho que perder.
Vamos a ir paso a paso:
Hacer especial una situación es la peor forma de afrontarla.
Pensar que lo que haces habitualmente no te va a llegar para cumplir tu objetivo no te beneficia de ninguna manera. Primero porque siembras la duda en tus capacidades y segundo porque hacer de forma diferente algo que tienes entrenado de una manera determinada sin haberlo ensayado  antes tiene poca probabilidad de salir bien.

Si siempre llevamos a cabo una rutina previa a un partido, a una carrera, a un lanzamiento... ¿Porque la cambiamos para determinado partido "porque es un derby", o ante una determinada carrera "porque es la más importante del año" si lo que hemos hecho hasta ahora nos ha ido perfectamente?
El hecho de considerar una situación como mas difícil o mas especial que las anteriores cuando está claro que es igual es un error de principiante, y como es más difícil debemos hacer algo diferente, algo más de lo habitual.
Justo antes de competir repítete a ti mismo: "voy a hacer exactamente lo mismo que he hecho miles de veces en el entrenamiento". Ya que os voy a decir una cosa: para ser capaz de dominar plenamente algo, es necesario dedicarle al menos 10.000 horas de práctica. ¡10.000 horas! Por eso que cuando tenemos interiorizada una manera de trabajar, un gesto técnico... Resulta tan difícil "desaprenderlo" para empezar a hacerlo de otra manera.
Tener miedo ante una situación de alta presión es normal, pero eso es debido a que no afrontamos la situación de la forma correcta. Es igual el disparo número 50 que el disparo numero 2 o el disparo numero 100. Es igual el primer penalty que el segundo. 
Pero aun así hay métodos que aportan un plus de seguridad y confianza. No hay nada que de más confianza que haber vivido algo y haberlo hecho bien. De ahí que apareciese la visualización. Comprobar una y otra vez que la estrategia a seguir esta clara en la imaginación nos otorga una seguridad extra que no podemos desechar.
El miedo se debe en muchas ocasiones a creencias que tiene el deportista. ¿Qué es una creencia? Un juicio de verdad. Una opinión que emito porque estoy convencido de que es verdad.
Si hablásemos de mi perra, decir: "es la mejor perra del mundo" es porque realmente creo que entre todas las perras del mundo, la mía es la mejor. Eso no es una creencia negativa, creo que mi perra es la mejor del mundo, esto no me va a ocasionar problemas.

El problema llega cuando creemos que una persona es la única persona del mundo que nos puede hacer felices, por ejemplo. Si esa persona no quisiese mantener una relación estarías condenado a ser un desgraciado. En lugar de creer eso, debería creer que es una de las personas o de las pocas personas que me pueden hacer feliz.
Esta es una creencia rígida y limitante ("solo esa persona puede hacerme feliz"). Rígida porque no se adapta a una realidad cambiante y limitante porque nos genera expectativas negativas sobre la acción. 
Cuantas más cosas sagradas tengas en la vida, menos posibilidades tendrás de ser feliz. Ya que las cosas no son como Dios manda, las cosas son como son.... ¡Son como son! No aceptar esto dificulta la adaptación a la realidad.
Toda creencia que empieza por "todo", "nada", "siempre" o "nunca" tiene que ser cambiada, en vez de creer que solo una persona puede hacerme feliz, se trata de pensar que hay unas pocas.
Y la presión. Aquella que diferencia a los grandes deportistas de las leyendas en los momentos cruciales. Soportar la dificultad que implica combinar tareas diferentes sin demorarse ni un instante. Para poder con todo el deportista necesitara practica, método y una fuerte dosis de autocontrol. Si ante el primer error que se cometa se viene abajo, el desastre puede ser monumental. Al principio sufrirá, pero solamente cuando sufra mejorara su capacidad para tolerar volúmenes bestiales de trabajo. Y tolerar el estrés. A pesar de todo lo anterior, debe seguir pendiente de lo que toca en cada momento. Centrarse en aquello que depende solo de sí mismo y en aquello que le sirve para hacer bien su trabajo, controlar lo controlable.
El problema no consiste en ponerse nervioso ya que todo el mundo se pone nervioso ante una situación crítica, sobre todo cuando te estás jugando demasiado como para que no te importe el desenlace. El problema reside en aquellos cambios que realizamos por culpa de ponernos nerviosos. Estos cambios son los responsables de las derrotas y no los nervios. 

En este caso es bueno analizar con el deportista cuales son los cambios que realiza en su manera de competir cuando se pone nervioso. Una vez que sabes lo que cambias bajo presión, ya tienes hecho medio camino, ahora solo queda aprender a jugar bajo presión igual que lo haces normalmente. El mero hecho de tomar conciencia de estos cambios que realizas ya te va a ayudar a competir de otra manera. 
Aunque el hecho de introducir algún estimulo externo que le ayude a recordar lo que debe de hacer nos puede ayudar a que recuerde que no debe cambiar nada bajo presión. 
Una señal que no moleste a la hora de competir pero que sea fácilmente visible para el pero discreta ante los demás. Yo en este caso he pintado puntos en manos de los jugadores, una frase en su palma, un color diferente de tapón en la botella de agua de un portero...
Cuando creemos que tenemos más que perder que ganar percibimos amenaza, miedo y ansiedad. Cuando pensamos que tenemos más que ganar que perder lo percibimos como reto, motivación y ganas.
El truco esta en enfocar la competición de tal manera que, con independencia de lo que esté en juego, se perciban más posibilidades que limitaciones. 

 * Gracias a Pep Marí y su libro "Aprender de los campeones" por haberme dado ideas para esta entrada.

martes, 15 de septiembre de 2015

Decimos que una persona está sometida a una situación de estrés cuando ha de hacer frente a demandas ambientales que sobrepasan sus recursos, de manera que el sujeto percibe que no puede darles una respuesta efectiva, lo que provoca un aumento de la activación del organismo.
Sin embargo, el estrés no siempre es algo nocivo, ya que en muchas ocasiones la respuesta de estrés pone a disposición de la persona una cantidad de recursos excepcionales, propiciando una mejor percepción de la situación, una mejor búsqueda de soluciones y una mejor selección de respuestas para hacer frente a la situación que lo ha provocado.

Si ahora entrase un león por la puerta, todos estamos de acuerdo en que sería una situación estresante. Pues gracias a esa respuesta de estrés seguramente seamos capaces de buscar una manera de sobrevivir, como puede ser salir por una ventana o buscar una salida alternativa. La respuesta de estrés es una respuesta adaptativa que ha desarrollado el ser humano a lo largo de su evolución para hacer frente a esas amenazas externas o situaciones en las que se sobrepasan nuestros recursos.
No podemos imaginarnos a un deportista en los momentos previos a una competición importante sin emitir alguna respuesta de estrés, pero las consecuencias de esta respuesta dependerán de si resulta excesivamente frecuente, intensa o duradera.
En el ámbito del deporte de competición las exigencias son cada vez más grandes y los deportistas han de responder a múltiples demandas y la mayoría lo hace con éxito. Sin embargo, cuando el deportista valora que estas demandas exceden los propios recursos surge ese exceso de activación que es responsable de la desorganizacion del comportamiento. Es en este momento cuando nos referimos al estrés como un trastorno psicológico no deseado, que puede manifestarse en forma de agotamiento, depresión o ansiedad y que puede dificultar la utilización de habilidades que un deportista ha adquirido después de muchas horas y años de práctica.
Muchas veces, por las exigencias del propio deporte, tratamos de buscar soluciones rápidas, que resulten más bien mágicas. Y cuando, sobre todo estos días, se habla de la figura del psicólogo dentro del mundo del deporte mucha gente se pregunta para qué sirve un psicólogo cuando la demanda sigue siendo que demos una solución (receta) rápida y éxitosa.

Los deportistas con ansiedad y estrés no descansan, están constantemente pensando que van a hacer para que las cosas les salgan mejor, tienen hiperactividad constante, pretenden estar atentos a tantas cosas que al final acaban sin poder atender a todo lo que querían. Estos sujetos que viven con estrés tienen una tensión constante que afecta a todo el individuo y a la gente que vive a su alrededor.
Lo primero que se va a ir observando en ellos, es que siempre están alerta porque se agobian con facilidad teniendo bajo nivel de glucosa en sangre, descargas masivas de adrenalina. La segunda etapa en estos sujetos es la fase de resistencia que se produce cuando ya ha alcanzado una cierta adaptación a esa sobrecarga prolongada, el individuo se acostumbra a llevar ese ritmo. Finalmente, se va a dar la fase de agotamiento que aquí el sujeto se derrumba y fallan todas las estrategias de adaptación.
Un deportista intenta muchas veces realizar una actividad y no lo consigue, este puede tomarlo como un fracaso aunque la haya realizado mejor que la vez anterior, otro deportista en la misma situación, puede tomarlo como un éxito, ya que cada vez se encuentra más cerca de llegar a la meta que se propuso.

2.1.     Ansiedad y estrés según la edad
1.       De 15-20 años: la ansiedad y el estrés son debidos a la inexperiencia y la juventud.
2.       De 20-28 años: se da una estabilización.
3.       De 28-34 años: Aumento de ansiedad y el estrés por la percepción de pérdida de capacidad de ejecución y fin de la vida deportiva.

2.2.     Ansiedad y estrés según el sexo
·         Hombres: La ansiedad de rasgo es menor y la ansiedad de estado es mucho mayor.
·         Mujeres: La ansiedad de rasgo es mayor y la ansiedad de estado es bastante menor.

3.     ¿Cómo se manifiestan el estrés y la ansiedad?
    Las manifestaciones de la ansiedad y el estrés se clasifican de diferentes maneras.



3.1.     Manifestaciones cognitivas o subjetivas
    Las manifestaciones cognitivas o subjetivas se pueden interpretar como aquello que el deportista piensa para poder solucionar un problema. Se manifiesta en oportunidades como un bloqueo mental que le impide resolver una situación de la manera más adecuada. A partir de los diferentes niveles de ansiedad ese deportista puede tener dificultades para armar ideas, sentirse confuso y desconcentrado como consecuencia de elegir inadecuadamente las decisiones. Cuando se dice que un jugador de deportista está demasiado “acelerado”, esa representación de su conducta tiene un origen cognitivo: percibe una realidad tamizada por una subjetividad que lo conduce a no encadenar sus ideas según su forma de pensar habitual.

3.2.     Manifestaciones fisiológicas
    Las manifestaciones cognitivas provocan reacciones en el organismo que se manifiestan fisiológicamente. La ansiedad y el estrés (también el miedo) provocan un aumento del trabajo del sistema nervioso autónomo, el incremento de la actividad eléctrica de la epidermis, el aumento de la frecuencia cardiaca y también del ritmo respiratorio y del tono del aparato músculo esquelético. Sin embargo, cuando se hable de evaluaciones de la ansiedad y estrés todavía se hace muy difícil evaluar estas manifestaciones fisiológicas de forma aislada para asignar una relación con síntomas inequívocos de ansiedad. Sobre todo porque estas manifestaciones corresponden también a la activación y a la adaptación del organismo del deportista. De manera que la cuantificación de esos valores para poder determinar que corresponden exactamente a un estado de ansiedad todavía no se pueden determinar con absoluta certeza; si no es en relación con el resto de manifestaciones que conforman este cuadro.

3.3.     Manifestaciones conductuales o emocionales
    Estas manifestaciones son la demostración de los temores e inseguridades que percibe el deportista y que le hacen variar su conducta. Pueden manifestarse esta ansiedad en el enfado del deportista (con él mismo o con alguien del ambiente: un rival, su entrenador, un compañero, etc). Incluso ese enfado, puede transformarse en furia, disparándose, de forma incontrolable su agresividad. De este modo, ante estímulos considerados “normales” para un deporte de contacto, pueden tener reacciones desproporcionadas.

    Esas manifestaciones pueden también ser introspectivas y demostrarse a través de una conducta atemorizada que se traduce en la notable disminución de sus prestaciones durante el encuentro. En estos casos, se suele decir que un jugador “desaparece” del juego, porque no participa del mismo, no se muestra activo y se “esconde” en zonas del campo alejadas de donde trascurre el juego sin ofrecerse a sus compañeros. En oportunidades se lo nota “ausente” como consecuencia de un estado de depresión que lo lleva a una conducta errática deportivamente y lo inhibe para competir.

miércoles, 2 de septiembre de 2015


Las manías o supersticiones. ¿Qué deportista no tiene alguna manía o superstición? Incluso podríamos decir que una de los aspectos más necesarios para el mayor rendimiento deportivo como son las rutinas podrían entrar en este campo.



Algunos deportistas famosos con manías de este tipo pueden ser Casillas, que recorta las camisetas, que siempre usa calentadores y que cuando su equipo marca un gol, salta para tocar con su mano izquierda el larguero; Cristiano, que siempre usa manga larga cuando juega con su selección; Messi siempre entra el último al campo…. Las manías están presentes en el deporte y nos las encontramos en sus versiones más variopintas.

Rafa Nadal es el ejemplo más claro de deportista con manías: no pisa las líneas, come siempre plátano, alinea sus botellas, bebe un sorbito de cada una, deja la raqueta siempre sobre la toalla y tiene un ritual completo para los saques: limpia las líneas de saque, se sacude las suelas de las zapatillas con un golpe de su raqueta, observa fijamente las tres bolas que tiene en sus manos y descarta una de ellas. Ya preparado para el saque comienza el espectáculo: calzoncillo en su sitio, toque en hombro izquierdo, derecho, se toca la nariz, se ajusta el pelo en su oreja izquierda, de nuevo la nariz, y por último toquecito en la oreja derecha. Y en ese momento realiza el saque. ¿Complicado verdad?



Pero hay muchísimos más ejemplos: Michael Jordan siempre llevaba los pantalones o calzoncillos de la Universidad de Carolina del Norte cuando jugaba por debajo de los de su equipo; Serena Williams no cambia de calcetines durante todo un torneo o Tiger Woods siempre elige el rojo en sus finales para mostrar agresividad. Si fuéramos preguntando uno a uno a cada deportista, seguro que algo encontramos, aunque no estemos hablando de grandes estrellas. Y es que las personas asociamos objetos, actos… a consecuencias; en este caso: éxitos o fracasos.

¿Levantarme siempre a las 10 en día de partido y desayunar algo concreto es una rutina que desarrollo porque creo que es lo mejor para mi organismo o ahora la sigo porque simplemente así me ha ido bien otras veces?

¿Cuando algo así se convierte en una superstición?

Esto ocurre cuando un día nos olvidamos nuestro calzoncillo favorito, o cuando saltamos al campo con el pie derecho en lugar del izquierdo, o si nos olvidamos de besar la cadena que llevamos al salir a correr…. Si eso pasa y para nosotros es un trauma en el sentido de pensar que ya no podemos ganar, que ya no es lo mismo y que impide que pensemos en lo que tenemos que hacer. Si ese es el caso, entonces sí que sería una superstición y por tanto interfiere en el rendimiento deportivo.



¿Qué podemos hacer en ese caso?

El deportista suele recordar cuando no ha podido llevar a cabo su rutina habitual y ha fallado o la competición no le ha ido tan bien como esperaba, y por tanto asocia el hecho de olvidarse su calzoncillo con el haber fallado.
Pero muchas veces el deportista se ha olvidado su calzoncillo y aún así lo ha hecho bien, aunque su cerebro no quiere recordarlo. Una manera de ellos sería recordarle anteriores competiciones en las que se le haya olvidado ese calzoncillo y ver si le ha ido bien o mal.
Esto sería tan sólo una manera muy sencilla de hacer que el deportista se dé cuenta de que ese pensamiento es absurdo.
Está bien que sientas mayor confianza cuando llevas tu calzoncillo favorito, porque es una rutina que tú mismo tienes, pero tienes que saber que sin un día no puedes llevarla a cabo por cualquier motivo, eso no quiere decir que ese día no puedas competir igualmente…. ¡Igual hasta descubres que compites mejor sin ese calzoncillo y desarrollas una nueva rutina!

Continuamente nos preguntamos el porqué de las cosas, buscamos explicación a las consecuencias de nuestros actos: ¿por qué gané este partido?, ¿cómo fallé en esta competición tan fácil? Y de repente la bombilla se enciende, y algo en mi cabeza me dice: “ay, claro… ¡no me puse las zapatillas de siempre, esas con las que gané esa final tan importante!”. Y se establece la conexión.
Muchos deportistas usan estos rituales para fomentar la concentración, y de hecho es una de las medidas que podemos trabajar en psicología deportiva para potenciar esa capacidad. Sin embargo, aquello que elijamos debe ser algo siempre controlable por nosotros y perdurable en el tiempo, pues si no podemos llevar a cabo el ritual, podemos favorecer la aparición de la ansiedad y anticipar el fracaso o la mala suerte que vamos a tener. Dicen de Cristiano que en 2010 adoraba tanto sus botas de la suerte, que Nike temía el momento en el que tuviera que cambiarlas para promocionar otras nuevas. No podemos convertir el ritual en un potencial factor ansiógeno.

Si utilizas manías en la realización de tu actividad, siempre y cuando te ayuden a estar metido y no las conviertas en una atribución de tu capacidad, ¡adelante con ellas! Si ves que estas más pendiente de mil gestos que de recordar cuán capaz eres, quizás sea el momento de revisar tus creencias a cerca de la buena y la mala suerte. 


 
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