miércoles, 20 de mayo de 2015


En los últimos años hemos visto un gran aumento tanto de el número de competiciones deportivas como su duración, quizá debido al creciente interés mediático y económico en el ámbito deportivo.
La presión por ganar y entrenar cada vez a un nivel mayor ha provocado la alteración de los períodos de descanso de los atletas.
Con este exigente planteamiento competitivo los entrenadores se ven obligados a programar largas temporadas, sometiendo a los deportistas a grandes cargas de entrenamiento físico para alcanzar la cuota máxima de rendimiento en la competición.


Los deportistas acaban entrenando casi todo el año y se exponen a sufrir alguno de los temas que trataremos hoy: sobreentrenamiento o burnout.

El entrenamiento se debe entender como un proceso de adaptación no lineal de cargas de trabajo limitado, ya que la capacidad de tolerar mayor cantidad de cargas no es infinita.

El síndrome de sobreentrenamiento es un estado de fatiga crónica que puede producirse por una incorrecta dosificación de las cargas aplicadas, en combinación con otros estresores ajenos al entrenamiento.

El agotamiento hace referencia a un estado psicológico de sobreentrenamiento que se manifiesta a través del deterioro del rendimiento físico.

Sobreentrenamiento.


El síndrome de sobreentrenamiento es un estado de fatiga crónica que puede producirse por una incorrecta dosificación de las cargas aplicadas (sesiones de entrenamiento demasiado prolongadas por ejemplo), en combinación con otros estresores ajenos al entrenamiento, produciendo una disminución del rendimiento.
Es una extensión anómala del proceso de entrenamiento que culmina en un estado de cansancio. El cansancio es el resultado del exceso de entrenamiento. El sobreentrenamiento es el estímulo y el cansancio la respuesta. Sus causas son:  Presion y estres excesivos. Demasiado entrenamiento fisico. Extenuacion fisica y dolor general. Aburrimiento debido a repeticion excesiva. Descanso ineficiente y dificultad para dormir bien. Burnout
El burnout es un concepto complejo referido a una respuesta psicológica a los esfuerzos frecuentes, en algunos casos extremos y en general inefectivos para alcanzar los objetivos tanto de entrenamiento como de competitividad excesivos.
Este síndrome seria como un fuego interno que consumiría la motivación de los deportistas, produciéndoles agotamiento emocional.

Incluye la retirada psicológica, emocional y a veces física de una actividad, en respuesta a la insatisfacción o al estrés excesivo.



Es precisamente el abandono uno de los pilares claves en los que se basa el
estudio del burnout en deportistas, ya que esta es una respuesta clara por parte de la
persona que supone «el cese de la motivación para la participación deportiva en
situaciones de logro» . Previamente, sin
embargo, hay que abordar el análisis de aquellas variables que pudieran estar en el
origen del burnout; así, diversos trabajos señalan algunas de las variables que pueden incidir en la merma motivacional
del individuo hacia el deporte: 

Un entrenador con un estilo de crítica centrada en el
error.
Las altas demandas competitivas.
La monotonía en el entrenamiento.
Los
sentimientos de estar apartado. 
Las inadecuadas estrategias de afrontamiento.
La
inadaptación entre las expectativas originales que el deportista tenía hacia el deporte
y lo que realmente encuentra.
La falta de apoyo en su grupo de referencia. 

Resulta evidente la importancia de los factores motivacionales que conforman el
síndrome del burnout en la población deportiva, hasta el punto de que puede generar
en el deportista una ausencia casi completa de los motivos que le habían conducido
a iniciarse y mantenerse en el deporte, y aceptar como única vía posible de solución
el abandono prematuro; que es aún más llamativo cuando se da en jóvenes
deportistas.

Sus características son: 
Extenuación tanto física como emocional en forma de perdida de interés, energía y confianza.
Provocación de una respuesta mas negativa a los demás.
Sensaciones de baja realización personal, baja autoestima, fracaso y depresión.
Disminución del nivel de ejecución.
Reacción al estrés cotidiano y crónico.

Sus causas son: 
Condiciones de entrenamiento duras.
Fatiga física extrema.
Falta de tiempo para restablecerse del estrés competitivo.
Aburrimiento.
Extenuación emocional y física.

Tratamiento y prevención del agotamiento.

Establecer objetivos a corto plazo para la competición y el entrenamiento.
Establecer canales de comunicación.
Hacer pequeños descansos para relajarse.
Aprender estrategias de autorregulación.
Mantener una perspectiva positiva.
Controlar las emociones posteriores a la competición.
Permanecer en buena forma física.

martes, 12 de mayo de 2015


Para que un entrenador pueda dirigir de una forma correcta a un grupo de niños (equipo de fútbol) es básico, imprescindible y fundamental que sepa comunicarse bien.

¿Por qué?: porque la capacidad de comunicación de un entrenador es muy importante en todas las edades, pero especialmente con jugadores muy jóvenes (en ciertas edades los/as niños/as preguntan constantemente, quieren saber el por qué de todo lo que sucede a su alrededor, sienten una gran curiosidad y el entrenador debe dar respuestas y aprovechar ese gran interés de los/as niños/as).

Está comprobado que el setenta por ciento del trabajo de un entrenador, consiste en comunicarse con sus futbolistas. Fijaros si es importante la comunicación.



Y, ¿cuándo se produce comunicación?: cuando alguien informa de algo a otra/s persona/s y se produce/n respuesta/s.
Y, ¿cómo se da la información? : a través de palabras, gestos, sonidos, imágenes.

Pero para que exista una buena comunicación no llega con dar siempre información el entrenador y los jugadores limitarse a escuchar y nada más. No, los jugadores también deben intervenir, tiene que existir un intercambio de ideas por las dos partes.
Hay entrenadores que dan informaciones (órdenes) a sus jugadores, pero no quieren respuestas de sus jugadores.
En este caso, sería un entrenador autoritario, rígido y pedagógicamente negativo para su equipo.

El entrenador debe estar siempre abierto al diálogo y a la crítica respetuosa, especialmente con niños/as. Por supuesto que la comunicación provoca tensiones algunas veces, pero un entrenador no puede esquivar la comunicación, sino prepararse para saber afrontarla sin temores.
Es más, el entrenador es siempre el que tiene que dar el primer paso, para fomentar la comunicación en la plantilla (fuera y dentro del campo) y utilizarla como arma valiosa, necesaria y educativa.
Los futbolistas jóvenes dan mucha importancia a la comunicación, tanto que es uno de sus mayores alicientes para pertenecer a un equipo; hay ciertas edades en las que es una prioridad absoluta (cadetes, juveniles) porque les gusta ser tratados como adultos, que se tengan en cuenta sus opiniones, que puedan expresarse libremente. Si lo aprovechamos bien, es un trabajo formativo excelente. Y tus futbolistas, te lo agradecerán.



1.1. Tipos de comunicación.
1) Comunicación verbal: se trata de la comunicación oral, a través de la palabra, los pensamientos
2) Comunicación no verbal: es la comunicación a través de gestos, sonidos, imágenes, movimientos del cuerpo, las emociones, los sentimientos.

¿Cómo influye cada una de ellas en los mensajes que les damos a nuestros jóvenes futbolistas?
La c. verbal: 7% La c. no verbal: 55% Paralenguaje: 38%.
(El paralenguaje es cómo se dice algo, es decir: el tono de voz, cambios de voz, articulación, el ritmo, la velocidad a la que se habla).

1.2. Orientaciones generales para que el entrenador mejore su comunicación con sus jóvenes jugadores.

*Preparar la charla que vaya a dar.
*Colocarse en un lugar que lo vean todos sus jugadores.
*Mensajes claros y comprobar que se le entiende.
*Tener deseo de comprender, aceptar y respetar a los demás
*Cumplir lo que se dice y promete.
*Favorecer que sus jugadores hagan preguntas, que puedan opinar y no interrumpirles mientras hablan.
*Concretar las preguntas: cómo, cuándo, dónde…
*Todos los jugadores son necesarios e importantes en un equipo
*Procurar que ningún jugador se sienta excluido.
*Debe mostrar interés por sus estudios, familia, problemas, etc.
*Vigilar discusiones, enfrentamientos entre la plantilla.
*Fomentar la comunicación en el campo, fuera del campo, en los entrenamientos y en los partidos.

*Enseñará a los niños poco a poco el léxico (lenguaje) del fútbol.


martes, 5 de mayo de 2015

Su primera charla técnica la dio en Escocia, en la pretemporada azulgrana del año 2008. Guillem Balagué, autor de la biografía de Guardiola, adelanto un pedazo de su obra en el diario inglés ‘The Telegraph’. La primera charla técnica de ‘Pep’ fue su carta de presentación.



“Señores, buenos días. Pueden imaginar la gran motivación que es para mí estar aquí, entrenar a este equipo. Es el máximo honor. Por encima de todo, amo este club. Y nunca tomaré una decisión que perjudique o vaya en contra del club. Todo lo que voy a hacer se basa en mi amor por el Barcelona. Necesitamos y queremos orden y la disciplina”.
“El equipo ha pasado por una época en que no todo el mundo era tan profesional como debería haber sido. Es hora de correr y darlo todo. He sido parte de este club desde hace muchos años y soy consciente de los errores que se han hecho en el pasado. Yo te defenderé hasta la muerte, pero también puedo decir que voy a ser muy exigente con todos como lo soy conmigo mismo”.
“Sólo os pido esto. No te voy a echar la bronca si pierdes un pase, o si fallas un despeje que nos cueste un gol siempre y cuando sepa que estás dando el 100%. Yo podría perdonar cualquier error pero no perdonaré al que no entregue su corazón y su alma al Barcelona. No estoy pidiendo resultados, sólo rendimiento. No voy a aceptar a los que especulen sobre el rendimiento”.
“Esto es el Barça, señores, esto es lo que se pide de nosotros, y esto es lo que voy a pedirles. Hay que darlo todo. Un jugador por si mismo no es nadie, necesita a sus compañeros alrededor. A cada uno de los que estamos en esta sala. Muchos de ustedes no me conocen, así que vamos a usar en los próximos días para formar el grupo, una familia. Si alguien tiene algún problema siempre estoy disponible, no sólo en materia deportiva sino profesional y familiar”.
“Estamos aquí para ayudarnos unos a otros y asegurarnos de que haya paz espiritual para que los jugadores no sienten tensiones o divisiones. Somos uno. No hacemos grupitos porque en todos los equipos esto es lo que acaba matando el espíritu de equipo. Los jugadores de esta sala son muy buenos, si no podemos llegar a ganar nada, será culpa nuestra. Estemos juntos cuando los tiempos sean difíciles. No filtremos nada a la prensa. No quiero que nadie haga la guerra por su cuenta”.
“Vamos a estar unidos, tened fe en mí. Como ex jugador, he estado en vuestro lugar y sé por lo que estáis pasando. El estilo viene determinado por la historia de este club y vamos a ser fieles a ella. Cuando tengamos el balón, no lo podemos perder. Cuando eso suceda, hay que correr y recuperarlo. Eso es todo, básicamente”.

Esta charla nos da una idea básica de como llevar a cabo una charla a tus jugadores recién llegado a un equipo. Franqueza, sinceridad, exigencia, conocimiento del club, apertura.... son algunas características que se pueden extraer de esta charla.

lunes, 27 de abril de 2015


Dada la importancia del tema que nos ocupa, en nuestro país ya han empezado a
realizarse acciones de asesoramiento tanto a nivel público como privado. Algunos
ejemplos de ellas son el programa “Entrenando a padres y madres” de Gimeno (2000) o la campaña “Cuando tus hijos están en juego, cuenta hasta tres y…” de Cruz, Boixadós, Torregrosa y Valiente (2001ª). En ambas iniciativas se ofrecen orientaciones y recursos para que los padres actúen adecuadamente frente a la actividad deportiva de sus hijos.
En las próximas líneas se presentan algunas de las principales pautas en temas como el desarrollo de la autoconfianza de los niños, compaginar estudios y deporte así como
líneas de actuación antes y después de una competición.

4.1. PAUTAS PARA FAVORECER LA AUTOCONFIANZA.

Uno de los aspectos centrales en la práctica deportiva de los más jóvenes es, sin
lugar a dudas, el desarrollo de la confianza en sus propias posibilidades. En este sentido se proponen una serie de pautas con las que los padres pueden favorecer la
autoconfianza en sus hijos:

- Escucha a tu hijo con atención e interés cuando te cuente sobre el deporte que practica
- Pregúntale para favorecer su reflexión. Ayúdale a que saque conclusiones y tome decisiones, en lugar de darle “recetas” o aconsejarle sobre la manera perfecta de resolver su vida
- Controla el (excesivo) entusiasmo que pones al hablar del deporte
- Aprueba e incentiva su esfuerzo e interés mientras mejora sus habilidades deportivas. Muéstrate optimista respecto a su aprendizaje.
- No le “exijas” resultados deportivos
- Muéstrale comprensión y apoyo cuando pase por un mal momento. Escuchar y aprender es mucho más útil que opinar sobre lo que te cuenta o lo que ha ocurrido.
- Evita recriminar o compadecer y proteger en exceso a tu hijo.
- Felicítale cordial y sinceramente por las mejoras conseguidas.
- Habla también con tu hijo de otras cosas a parte del deporte.



A este respecto debemos tener presente que los deportistas más jóvenes están en
proceso de aprendizaje por lo que los gestos, la táctica, la técnica no siempre es la más
correcta. Debemos añadir, también, que las diferencias a nivel físico y psicológico
dentro de la misma edad cronológica son notables, por lo que es frecuente encontrar
niños con un óptimo rendimiento y otros a los que les cuesta más esfuerzo realizar la
misma tarea. Por ello, debemos fomentar el derecho de competir con jóvenes que
posean las mismas posibilidades de éxito y el derecho de no ser campeón (Buceta,
2001).

4.2. PAUTAS PARA COMPAGINAR DEPORTE Y ESTUDIOS

Otro de los aspectos que, también sin duda alguna, preocupa a los padres es el hecho
de compaginar deporte y estudios. Algunos padres piensan que la práctica deportiva y la actividad académica son incompatibles. Con relativa frecuencia encontramos padres que niegan la posibilidad de practicar deporte a sus hijos o los amenazan con el abandono del mismo si no logran los resultados deseados en los estudios. Por ello, proponemos en la línea apuntada por Gimeno (2000) una serie de pautas que los entrenadores/monitores pueden utilizar en estas situaciones:

- Informar a los padres del valor educativo tanto a nivel físico como psicológico-social que conlleva la práctica deportiva.
- Comunicar a los padres que los entrenadores/monitores muestran interés en los estudios de los jóvenes deportistas.
- Comunicar a los padres la diferencia que existe entre estimular y motivar hacia el estudio, por una parte, y amenazar y presionar, por otra. Castigar a los hijos sin hacer deporte no es precisamente la mejor forma de facilitar que se interese y se implique en sus estudios.

En este sentido, la experiencia nos confirma que en la mayoría de los casos los
resultados escolares no mejoran tras el abandono del deporte. Es más, en numerosas
ocasiones el rendimiento escolar se ve favorecido por la práctica deportiva. Debemos
enseñar a los más jóvenes a compatibilizar estudios y deporte, dos aspectos de enorme importancia para su desarrollo como personas.



4.3. PAUTAS ANTES DE LA COMPETICIÓN

Para cualquier adulto o deportista de élite, la competición genera un alto grado
de ansiedad. No debemos olvidar, que es el día de la competición el día que se valora el esfuerzo y la ilusión depositada durante largas jornadas de entrenamiento; es el día
también en el que se compara el resultado con el de los rivales y el día en el que los
deportistas son objeto de toda valoración y juicio. Desgraciadamente, en estos aspectos la competición de deportistas de más alto nivel y la escolar difieren poco. El objetivo del deporte escolar se centra en la búsqueda de talentos y no en la adhesión de los más jóvenes a la práctica de ejercicio físico y/o deporte. Cualquier fin de semana y en todas las ciudades y pueblos de nuestro país podemos observar como jóvenes deportistas deben enfrentarse a las tan temidas “cámaras de llamadas” en atletismo o a las salomónicas decisiones de los jueces en gimnasia o patinaje por citar algunos ejemplos prácticos.
Podríamos, entonces, plantearnos que es lo que los entrenadores pueden y deben
sugerir a los padres para ayudar a sus hijos en los momentos previos de una
competición. Basándonos en las señaladas por Gimeno (2000) y Perís (2003), algunas
orientaciones podrían ser las siguientes:

- No dar excesiva importancia a la competición que se va a celebrar.
Evidentemente, la competición es un momento importante para todos aquellos
que van a participar. En muchas ocasiones, una prueba a nivel local puede tener
la misma importancia para un joven deportista que para un deportista de alto
nivel su participación en una Olimpiada (todos conocemos casos de niños en
categorías benjamines o alevines que no duermen la noche anterior a una
competición sea del nivel que sea). Si los padres valoran en exceso las
competiciones probablemente se genere un nivel de ansiedad elevado.

- Animar, valorando el esfuerzo y no el resultado. Si en los adultos las diferencias
en las capacidades físicas de unos deportistas a otros son notables en los más
jóvenes se hacen más evidentes; por ello, debemos enfatizar siempre el esfuerzo
realizado independientemente del resultado conseguido sólo de esta forma
conseguiremos favorecer la adherencia a la actividad que los niños están
realizando.



4.4. PAUTAS DESPUÉS DE LA COMPETICIÓN

Con frecuencia, los padres realizan la siguiente pregunta una vez finalizada la
competición de sus hijos: ¿Cómo has quedado?. Es decir, se presta atención únicamente al resultado sin tener en cuenta otros aspectos como si se ha divertido o si ha mejorado con respecto a días anteriores. A continuación se presentan algunas pautas para ayudar a los padres después de una competición basándonos, una vez más, en las recogidas por Gimeno (2000) y Peris (2003):

- Dejar que el niño experimente las emociones que ha sentido durante la
competición. Estás pueden ir desde la impotencia por no lograr el resultado
deseado hasta la ansiedad por enfrentarse ante un reto nuevo o la satisfacción
por realizar una tarea por primera vez. Cualquier que sea la emoción vivida,
probablemente, sea intensa y muchas veces irrepetible.
- Valorar, una vez más, el esfuerzo.
- Hacerle ver que estás a su lado sin reprochar ni recriminar los errores cometidos.
Recordemos, una vez más, que están en período de aprendizaje.
- Averiguar cuál es el mejor momento para acercaros a el. Para algunos puede ser
inmediatamente después de la competición y para otros pasado algún tiempo de
la misma.

Al margen de estos aspectos, los padres son también importantes cuando las “cosas”
no salen como uno desearía o en momentos decisivos importantes como un cambio de
entrenador o de club. Si para un deportista de elite, el apoyo por parte de los
profesionales y de los más allegados es fundamental a lo largo de toda su carrera
deportiva mucho más lo es para deportistas que tienen ocho, diez o doce años de edad.
Es relativamente fácil que los más jóvenes se acerquen a la práctica del deporte pero

resulta mucho más difícil conseguir que se mantengan. Es evidente que las instituciones y las entidades deportivas tienen mucho que decir y hacer en esta tarea pero también es cierto que los profesionales (entrenadores, monitores, psicólogos, educadores… ) y los padres debemos aportar muchas cosas.

martes, 14 de abril de 2015


Hoy iba a ser el día en que se iba a publicar la segunda parte de la relación entre padres e hijos deportistas pero finalmente me he encontrado con éste artículo de Jose Luis Espinosa, que tiene relación con el tema y es muy interesante. Espero que os guste. Lo cito tal cual ha salido en mixdeportes.es .


"Tiempo atrás, cuando las llamadas de desconocidos se hacían habituales en una casa en la que alguno de los pequeños destacaba jugando al fútbol, quería decir que algo se estaba cociendo ahí. Ahora con whatsapp y la conectividad total no parecen necesarias las peripecias a las que tenían que recurrir algunos para conseguir los teléfonos fijos de los domicilios familiares de los pequeños. Agentes, ojeadores y vende humos de pacotilla (de estos los que más) se han buscado y buscan las mañas para prometer a padres ingenuos oportunidades que seguramente no podrán cumplir, capaces de mercadear con un niño y con su familia por un puñado de euros.
Las tonterías que se llegan a oír de boca de padres, familiares y amigos de niños que destacan desde pequeñitos son en muchos casos difíciles de creer. Pensar que un niño cuya edad no supera los dos dígitos te va a sacar las castañas del fuego porque se le dé bien la práctica de un deporte a esa edad, por decirlo suavemente, es no vivir en el mundo real o más bien, de no ser consciente de lo que se habla. También muestra un egoísmo rancio y saca a relucir las frustraciones de la infancia del que quiso ser y no pudo - o no supo.
Hay que reconocer el mérito de aquellos que no se dejan engatusar y que miran la posibilidad de tener en casa una estrella en ciernes como algo remoto o, mejor dicho, secundario.
Los chicos que parten de niños lejos de su casa en busca de un futuro profesional como deportista de élite no suelen durar mucho. Muy pocos, no deben llegar ni al 10%, los que llegan a profesional. Menos aun los que realmente triunfan. El resto sacrifican la infancia para nada. No se es consciente de los mucho que puede variar el desarrollo de una persona desde los 8 o 9 años tanto física como psicológicamente. Después del fracaso solo suele quedar frustración, un chico sin formación y unos padres que se han perdido, literalmente, la infancia de su hijo.

Decidir que un hijo abandone el hogar para irse a vivir lejos debe ser muy duro. Si además lo hace a edades tempranas imagino que lo es aún más. Cuestionar a aquellos que no lo permiten es de una gran frivolidad. Intentar comprar su permiso con falsas promesas y dinero me parece casi delictivo.
Dineros aparte, una vez está decidida la aventura, suelen vender desde el destino una vida maquillada que no busca otra cosa que la tranquilidad de los progenitores. Una cosa que llama mi atención es el afán que tienen los responsables de las canteras por hablar de los estudios, de darles una importancia que rápidamente queda en evidencia. Las clases son importantes sí, pero el fútbol lo es más. Mención aparte merece el plan de estudios que siguen, si se puede llamar así. Por poner un ejemplo, suelen convalidar la educación física a estos alumnos, como si para este área fuera suficiente la práctica de un único deporte para cumplir los objetivos.
Independientemente de todo esto tampoco hay que echarse las manos a la cabeza. Se podría decir que vivir en una residencia de la cantera de un equipo profesional se parece a un internado un poco light, si se me permite la expresión. Comen bien, si ellos quieren, estudian, si ellos quieren, y hacen caso a los tutores, también si ellos quieren.
Suele ser complicado sacar bien los estudios de esta manera. Por lo menos a mi me lo parece. Depende de la educación que se haya recibido en casa. Ejemplos como Pablo Alfaro que estudió medicina, o más recientemente Manu Triguerosque estudia magisterio, son casos de jugadores que muestran que realmente es posible compaginar deporte de alto nivel con estudios superiores. Desgraciadamente, son las excepciones que confirman la regla.
Tener un hijo lejos de casa cuesta un verdadero dineral a las familias. Los sueldos que se perciben no dan para pagar gastos de teléfono, viajes y demás, sin contar el coste personal que supone. Hijos mayores o menores afectados de distintas maneras, amistades que se resienten por no poder atenderse, familiares mayores que se descuidan... Además, hay momentos muy difíciles de gestionar en estas situaciones, como es por ejemplo la pérdida de un familiar cercano. Vivir de niño una situación así es duro. Si además la vives solo y lejos de tu familia es aun peor. No me imagino lo que puede suponer para una madre o un padre. Solo creo que debe ser durísimo.
Yendo a otro tipo de eventos, un trigésimo noveno cumpleaños de un hijo solucionado con una llamada de teléfono no tiene la mayor importancia. Pasar sin verle la cara ni abrazarlo el día que cumple 12 años es realmente una putada.

Luego están las bodas, comuniones y demás eventos familiares que, salvo q sean en el escaso mes de vacaciones que tienen, se los van a perder. Tener que faltar a la boda de un hermano por trabajo no está pagado.
El futbolista profesional, esa figura envidiada de la misma manera por niños y adultos. Modelo para muchos, es el espejo en que se mira una generación tras otra, sea por la fama, por el dinero o por ambas. Los valores deportivos y el afán de superación no suelen ser objeto de culto. Los vemos en los medios, sus salarios son públicos, se codean con los más primado de la sociedad... Forman parte de una nobleza medieval en el siglo XXI pero, a diferencia de aquella, esta no viene de cuna.
Solo nos fijamos en ellos cuando están ahí. Vemos sus coches, sus casas salen en revistas, participan de los grandes eventos sociales del país... No reparamos en el camino que han llevado hasta llegar ahí, ni valoramos los costes que ello supone. Tampoco caemos en la cuenta cuando un día, la mayoría de veces sin saber por qué, desaparecen. Todo esto sin contar que realmente son conocidos en realmente no más de un 20% de ellos. La gran mayoría de los futbolistas profesionales pasan desapercibidos aunque sí que los incluimos en esa élite de ricos y famosos.
Cuando ves tan de cerca como he visto yo el proceso de formación de un futbolista, tu visión de estos personajes cambia radicalmente. Niños a los que apenas se les permite salir solos a la calle en sus pueblos no solo abandonan estos sino que además también abandonan a sus familias para vivir a cientos de kilómetros de su casa, en busca de un sueño que en la mayoría de los casos torna en pesadilla.
Incluso cuando se consigue el objetivo de ser profesional."

jueves, 9 de abril de 2015


INFLUENCIA DE LOS PADRES EN LA PRÁCTICA DEPORTIVA DE SUS HIJOS

En la iniciación deportiva juega un papel muy relevante el llamado “triángulo deportivo” formado por el entrenador, el deportista y los padres. Sin embargo, y tal y como apunta Dosil (2002) debemos considerar, también, la presencia de directivos y árbitros/jueces. De esta manera el triángulo deportivo pasaría a ser el “pentágono” de la iniciación deportiva.

El “pentágono” representa dos pirámides cuyas bases estarían formadas por directivos y jueces para la primera y padres y entrenador para la segunda. En ambas, la punta de la pirámide la conforma el deportista. Cabe destacar, no obstante, que no todos los elementos tienen el mismo peso sobre el deportista. 

En el deporte de iniciación, los directivos y los jueces tienen una influencia más indirecta. Por su parte, los padres y los entrenadores mantienen una relación más directa y de mayor influencia sobre el deportista. Los padres son los agentes con mayor capacidad de influencia en la socialización de los niños y adolescentes. Aunque esta influencia comienza ya en la niñez y está presente a lo largo de toda la vida del joven deportista, ésta se hace más sutil hacia la adolescencia, donde existe un cambio y es el entrenador, el profesor o los compañeros, quienes pasan a ejercer mayor influencia . En este sentido, McElroy y Kirkendall (1980) concluyeron que los niños/as que perciben a sus padres con una orientación de valores hacia el éxito, se identifican más a menudo con actitudes hacia el triunfo que quienes perciben a sus padres sin esta orientación deportiva.



Otros estudios han demostrado que los padres influyen en el nivel de estrés competitivo de sus hijos (Scanlan y Lewthwaite, 1984), el grado de disfrute que experimentan (Scanlan y Lewthwaite, 1986) y sus percepciones de capacidad (Eccles y Harold, 1991). Del mismo modo, las creencias, valores, expectativas y conductas de los padres influyen en la socialización de los niños y en su papel de participantes en la práctica deportiva (Escartí y García-Ferriol, 1994; Gutiérrez, 1995; Lewko y Greendorfer, 1980) y en su interés por las actividades físicas y deportivas (Fox, 1994; Eccles y Harold, 1991).

TIPOS DE PADRES EN LOS CONTEXTOS DEPORTIVOS

En los últimos años han proliferado las clasificaciones de los tipos de padres que podemos encontrar en los diferentes contextos deportivos. Aquí presentaremos una adaptación de las ya existentes centrándonos en las características que los definen y que es lo que un monitor o entrenador debe hacer en su relación con ellos.

·         Padres desinteresados

Su característica más notable es su ausencia en los entrenamientos y
competiciones y el escaso contacto con los responsables del club al que pertenece su
hijo.

¿Qué hacer?.
- Intentar descubrir el porqué de esa falta de interés para a partir de ahí fomentar
el acercamiento a la práctica deportiva de su hijo: no debemos tratar del mismo modo a aquellos padres que por motivos laborales no pueden implicarse en las actividades
deportivas que aquellos que lo hacen por desconocimiento. No es necesaria la asistencia a todos los entrenamientos y competiciones pero, sin lugar a dudas, los hijos valoran el que los padres pregunten y mantengan cierto interés por la actividad que están realizando.

·         Padres excesivamente críticos

Son aquellos padres que reprenden y regañan frecuentemente a sus hijos y nunca
están suficientemente satisfechos con su actuación. La ilusión desmesurada por
conseguir ser un ídolo del deporte, tan frecuente en estos momentos, lleva a muchos
padres a ejercer una presión excesiva sobre el rendimiento deportivo de sus hijos.



¿Qué hacer?.
- Evitar que los padres identifiquen los “éxitos” y “fracasos” deportivos de los
hijos como propios
- Explicar que las críticas negativas constantes y la presión excesiva genera altos
grados de ansiedad que en ocasiones puede llevar al abandono prematuro de la
práctica deportiva.

·         Padres entrenadores

Son aquellos padres que bien por su experiencia práctica en el deporte o por su
afición desmesurada poseen (o creen poseer) un alto grado de conocimiento en el
mismo, aspecto que les lleva a una excesiva implicación y con frecuencia a entrar en
conflicto con los entrenadores. En algunas clasificaciones (Smoll, 2001) son los
llamados padres vociferantes en las gradas.

¿Qué hacer?
- Explicar cuáles son los roles y funciones de cada uno de las personas que
participan en la práctica deportiva de su hijo
- Reflejar la importancia de no entrar en contradicción (los hijos se confundirán al
recibir mensajes contradictorios del monitor/entrenador y de los padres).

·         Padres útiles

Afortunadamente los padres problemáticos son una minoría. La mayoría de los
padres realizan una contribución positiva a las actividades deportivas de sus hijos. Hay
una tarea muy especial reservada a los padres: fomentar la participación en deporte,

dando el impulso necesario, despertando entusiasmo, ayudando, etc. En muchos clubes modestos, tan frecuentes en nuestras ciudades, los padres pueden contribuir en las tareas directivas u organizativas de los mismos (responsables de material, mantenimiento de la página web…).



ASESORAMIENTO A PADRES CON HIJOS DEPORTISTAS

Dada la importancia del papel de los padres en la práctica deportiva de sus hijos,
el psicólogo del deporte debe asesorar a los entrenadores sobre los estilos de actuación de los padres y cómo tratarlos adecuadamente, y a éstos sobre las responsabilidades con sus hijos y con el club. Enfatizando el asesoramiento a los entrenadores y padres en el deporte infantil se pueden conseguir tres objetivos (Cruz, 1997b):
1. Establecer una buena comunicación entre los elementos más importantes de la
iniciación deportiva.
2. Lograr una orientación educativa de la práctica deportiva.
3. Evitar la presión por los resultados inmediatos y el consiguiente estrés de los
jugadores.

Para la consecución de dichos objetivos, De Knopp y cols. (1994) proponen las
siguientes pautas de ayuda para los padres:

1) Favorecer la participación deportiva de los hijos
a. Informarlos sobre las diferentes posibilidades de practicar deporte
b. Animarlos a la participación sin presionarlos
c. Actuar como modelos

2) Ayudar a los hijos a que decidan como practican deporte
a. Guiándolos en una especialización deportiva o en la participación en
diferentes deportes
b. Guiándolos en la práctica deportiva a nivel competitivo o recreativo

3) Ayudar en la elección del tipo de deporte en función de
a. Las características del niño/a
b. Las características del deporte
c. La calidad educativa de los monitores y entrenadores
d. Las consideraciones prácticas tales como proximidad del club, tipo de
instalaciones….

4) Mostrar interés por las actividades deportivas de los hijos
a. Favorecer la comunicación de forma abierta y apoyando en todo
momento a los jóvenes.

5) Asegurarse que sus hijos practiquen deporte de una manera saludable
considerando.
a. Un aprendizaje de la técnica y la táctica deportiva en entrenamientos
supervisados y divertidos
b. La transmisión de valores de juego limpio.

6) Ayudar en las tareas logísticas del club
a. Colaborar activamente como miembros de la junta directiva cuando sea
posible
b. Dar una imagen positiva del club en las competiciones a las que asisten.



El próximo día continuaremos con diversas pautas para los padres de hijos deportistas.

miércoles, 25 de marzo de 2015


En el ámbito de la psicología del deporte aplicada a los equipos deportivos de rendimiento, se ha confirmado repetidamente la existencia de estados psicológicos de los jugadores que se asocian a acontecimientos relevantes ocurridos durante la competición. Es decir, que desde un modelo interactivo- la conjunción de los aspectos relevantes de la situación y los aspectos disposicionales de los jugadores, nos conduciría a la posible existencia de eventos críticos en el transcurso del juego que poseerían un peso específico más determinante para el resultado final de la competencia que otros. Y además, y consecuentemente con el modelo, esto debería ser estudiado respecto del marco temporal (duración, momento del juego) en el que se desarrollara la competición deportiva.



Este fenómeno no se hallaría muy alejado, desde un punto de vista general, de los de la "mano caliente", propio de los lanzadores en baloncesto, o del "efecto jugar en casa", descrito en distintos deportes. Es difícil encontrar en los dos casos anteriores una variable psicológica claramente definida que se pueda relacionar con los hallazgos objetivos de los datos obtenidos mediante la observación del juego.

En el fútbol, tal vez el acontecimiento más importante que puede ocurrir durante un partido es el gol, para cualquiera de los dos equipos. Es evidente que existen otros (sustituciones, expulsiones, errores, media parte) que poseen también un valor determinado, pero que tal vez no posean la capacidad determinante del gol en cuanto al resultado final (Garcia-Mas, 2002). Y que, asimismo y además de la naturaleza intrínseca del gol obtenido (tras una gran jugada, de rebote o de suerte, tras un fallo propio, o incluso en propia puerta), pueden ser importantes los factores extrínsecos y situacionales del gol, tales como el momento en que se produzca. Así desde el punto de vista del estrés percibido  parece ser una situación reconocida por la mayoría de jugadores (Brandao et al., 2006), aunque de forma distinta según la cultura en que se esté.



Ésta misma semana hemos podido asistir a la importancia de conseguir un gol que cambia completamente el estado emocional no sólo del equipo que lo marca, si no del equipo que lo encaja, y así hemos podido ver dos ejemplos en el último F.C.Barcelona - Real Madrid. Con resultado 1-0 favorable a los locales y un juego repartido, tanto en ocasiones como en control del partido, el Barcelona falla una ocasión y en la misma jugada el Madrid logra el 1-1. Desde ese momento y hasta el final el dominio pasa a ser absolutamente del equipo visitante, teniendo claras ocasiones de gol y perdonando a su rival. Tras el descanso se podría decir que seguía la misma tendencia que al final de la 1ª parte, aunque minimizada, hasta que llegó el gol del Barcelona en su primera llegada a portería en la 2ª parte. 2-1 y cambio completamente de guión: a partir de aquí fue el equipo local el que llevó la manija del juego y el que pudo golear a su rival. Puede que aquí hayan influenciado otros aspectos como el cansancio, jugadores que llegaban de lesiones y al ir pasando el tiempo iban perdiendo frescura…. pero lo que no se puede negar es que el impacto se vive exactamente desde el momento del gol, al igual que en la 1ª parte en caso contrario.

Los goles de un equipo o de otro fueron suficientes para animar a un equipo y hundir al equipo rival.  Un gol implica ponerte por delante del rival y decir: "¡Aquí estamos! ¡Somos mejores que vosotros!". Y no sólo eso, si no los cambios físicos que se producen, no sólo en el goleador, si no en todos sus compañeros  y la grada: la inyección de adrenalina que se sufre provocan que los músculos se coloquen en estado de alerta y excitación, lo cual el jugador interpreta como un estado de alta capacidad y fuerzas renovadas.

Por tanto un gol no es sólo eso, no es sólo un número en el marcador, es un estado emocional, es un mensaje al equipo rival, un mensaje a ti mismo.
¿Y por qué el equipo que recibe el gol pasa posteriormente por momentos complicados? Por recibir un gol no bajas tu capacidad técnica, no pierdes tu visión espacial o no eres capaz de pegarle tan fuerte al balón. Eso todo ocurre porque tu mente te está diciendo que estás en una situación difícil, que quizás te habías estado engañando, mientras que el equipo que marca el gol tan sólo se preocupa por el momento presente, por el qué tiene que hacer para marcar el segundo o tercer gol.



¿Influye en el resultado de un partido de fútbol marcar primero?¿está esto relacionado con la ventaja de jugar en casa? El estudio de los factores que pueden influir en los deportes de competición se ha realizado en distintos contextos deportivos, tanto en deportes individuales como el boxeo, como en deportes de equipo, como el baloncesto, voleibol y fútbol.

Recientemente una investigación de la Universidad de Islas Baleares ha estudiado estos efectos en la Liga de Fútbol profesional y la Liga Nacional de Fútbol Sala de España.
Dos factores importantes en el resultado de un partido son, por una parte, jugar en casa, siendo sus causas los efectos del público, efectos de los viajes de los jugadores al campo contrario, la familiaridad del entorno de juego, el sesgo arbitral, y los efectos psicológicos. Y por otra, el marcar primero durante el encuentro, que puede interactuar con el primero. Si un equipo local marca primero puede haber una mayor implicación en el público, y al contrario si el que marca es el visitante: se puede producir una desconexión del partido por parte de los espectadores.


Se analizaron los resultados de todos los partidos en las temporadas 2005-06 hasta 2009-10 , excluyendo los resultados 0-0, respecto a la ventaja de jugar en casa, la ventaja de jugar en casa para marcar el primer gol y la ventaja de marcar el primer gol.
Estos resultados fueron sometidos a análisis estadístico obteniéndose que la ventaja de jugar en casa fue de un 60,21% y 62,67% en ambas ligas, la ventaja de jugar en casa para marcar el primer gol fue del 56,96% y 57,30% respectivamente. La ventaja de meter el primer gol fue, si marcó el equipo local, de una 74,45%, empató un 18,86%, y perdió un 6,69%. Si el equipo que marcó primero fue el visitante la ventaja es del 62,09%, empató el 18,10% y perdió el 19,81%.
En conclusión: cuando el que marca el primer gol es el equipo local tiene más probabilidades de ganar el partido que cuando marca el primero el equipo visitante.

Desde el punto de vista de la psicología social, el apoyo del público local como factor involucrado en el fenómeno de la ventaja de jugar en casa es considerado por los propios aficionados como determinante. El sentimiento de pertenencia al grupo y de compartir emociones durante el juego refuerza la autoestima de los jugadores y aumenta la identidad social, produciendo lo que se denomina facilitación social: el rendimiento aumenta ante la presencia de otros. El factor facilitador puede llevar asociado un incremento del rendimiento del deportista al reducir los efectos negativos del estrés y los niveles de ansiedad.


Fuente: Universitat de les Illes Balears, Javier Sampedro Molinuevo y Jaime Prieto Bermejo. Revista de Psicología del Deporte 2012, Vol. 21.
 
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